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CAPÍTULO 18

Programa Nacional de
Alimentación Suplementaria
para Niños de Zimbabue

 

 

En Zimbabue, la lucha por la salud ha sido larga y difícil, con numerosos éxitos y decepciones.8 El país logró independizarse del Reino Unido en l980, tras una prolongada y amarga guerra de liberación iniciada por la mayoría negra contra la minoría blanca dominante. En Zimbabue, la injusta distribución de la tierra ha sido una causa clave de desnutrición y falta de salud. Antes de la independencia, 45 millones de acres* de las mejores tierras de cultivo fueron asignadas a unos 5000 colonos blancos y a unas pocas industrias agrarias pertenecientes a empresas multinacionales. Entre tanto, 750.000 familias de campesinos se hacinaban en un número similar de acres de «Tierras Cedidas a las Tribus» que eran muy inferiores en calidad de suelo y en lluvias.

Las condiciones económicas y sociales empeoraron durante la guerra de liberación, principalmente por las sanciones económicas externas, el incremento del gasto militar y el desorden social. Mientras, los problemas alimentarios crónicos, derivados de las injusticias históricas en la posesión de la tierra y la distribución de los ingresos, que existían desde hacía muchos años, empeoraron dramáticamente durante y tras la guerra debido a la destrucción de los recursos agrícolas por el antiguo régimen y al regreso de los refugiados.

Ajuste económico

Aunque los dos primeros años tras la liberación trajeron una serie de mejoras a la población, desde entonces éstas se han ido erosionando continuamente. El gobierno introdujo los salarios mínimos nacionales en julio de l980. Los salarios reales (lo que la gente puede comprar con lo que gana), subieron significativamente hasta principios de l982, y eran sustancialmente mayores que antes de la independencia. Pero los progresos iniciales que siguieron a la independencia fueron estropeados por una congelación de los salarios entre enero de l982 y septiembre de l983, y por la devaluación de l982 y la consecuente depreciación del dólar zimbabuense.

Estas medidas se acompañaron de un paquete de «estabilización» económica impuesto por el gobierno en l982 como parte de un plan de concesión de créditos del Fondo Monetario Internacional. (Aunque el acuerdo con el FMI se suspendió en l99l, el gobierno conservó la mayoría de sus elementos, y en 1991 se adoptó un nuevo Programa de Ajuste Estructural -PAE-, añadiendo medidas más estrictas para reducir el gasto gubernamental y «liberalizar el comercio».)

Como parte del paquete estabilizador del FMI, el gobierno eliminó las subvenciones para alimentos básicos en 1982 y 1983, y los precios de los productos de primera necesidad subieron espectacularmente: hacia un 100% la harina de maíz, 60-95% la carne de vaca, 50% la leche, 25-30% el pan y 25% el aceite. Desde entonces, ha habido regularmente nuevos aumentos de precios, especialmente tras la introducción del PAE de 1991.

Preparándose para la crisis

Concentración de personas en MozambiqueObservadores de OXFAM revelaron en 1980, poco después de la independencia, que el 30% de los niños menores de 5 años tenían un peso insuficiente. Una inspección más extensa del Ministerio de Salud confirmó una alta prevalencia de desnutrición severa entre los niños, que se correlacionaba directamente con la disponibilidad de comida en las zonas donde vivían. Unos 150.000 niños estaban en situación de riesgo.

Para anticiparse a una inminente hambruna, en la estación de siembra de l980-81 el Ministerio de Salud puso en marcha un programa de intervención en nutrición que implicó a organizaciones no gubernamentales. Este programa se centró en zonas de alto riesgo, donde se establecieron comités provinciales para hacer frente al asunto. Estos comités se componían de promotores de salud, profesores, agentes de desarrollo comunitario y asesores de mujeres. El programa tenía tres importantes objetivos: (1) ayuda inmediata a corto plazo, (2) educación nutricional a largo plazo y (3) orientación de los métodos agrícolas hacia la producción de alimentos más nutritivos.

Al abordar todos estos objetivos, se insistió en la participación de la comunidad. Este compromiso fue clave en la evolución y el sostenimiento de los programas, incluso después de que la ayuda externa y del gobierno fuera duramente recortada.

Ayuda inmediata a corto plazo

Entender la fluida relación entre el estado y las organizaciones populares es básico para comprender cómo se comprometió la población en todas las áreas del desarrollo social, incluyendo la salud. Es en situaciones en las que el viejo orden y las estructuras de poder son contestadas o han sido recientemente derribadas por el pueblo unido, cuando la Atención Primaria de Salud Integral suele tener las mejores oportunidades de éxito. Este fue el caso de Zimbabue en 1980, como lo fue la China revolucionaria, Cuba y la Nicaragua Sandinista (que trataremos en el capítulo 20). Es con tales condiciones cuando la participación popular en la toma de decisiones y la autoestima colectiva -más que la individual- crecen y prosperan.9

En Zimbabue, esta situación era más evidente en las áreas comunales semiliberadas, donde el ZANU, el partido líder del movimiento de liberación nacional, había estado activo durante mucho tiempo. En estas zonas el partido había creado organizaciones populares, inicialmente para apoyar el intento de liberación, pero más tarde estructuradas para llevar a cabo tareas sociales y económicas esenciales como alternativa a la rudimentaria administración regional de Rhodesia**. Los comités populares se ocuparon del problema cotidiano de alimentar y vestir a las guerrillas del ZANU y de suministrar servicios básicos a la comunidad. Los asuntos que suponían grandes desembolsos se transferían a comités de nivel más alto.

Medición del brazo de un niño con una cinta.La infraestructura administrativa basada en la comunidad que se había desarrollado durante la guerra permitió una puesta en marcha más rápida y mejor organizada del programa de nutrición, que de otra manera no hubiera sido posible. Las madres evaluaban el estado nutricional de los niños midiendo y registrando las circunferencias de sus brazos. Aquellos cuya circunferencia media fuera menor de 13 cm. eran incluidos en el programa. Se explicaban las razones de este punto de corte a todos los padres, tanto a los de los niños admitidos en el programa como a los de los que no se consideraban de riesgo. Entonces se establecieron puestos para preparar las comidas suplementarias (que las madres preferían que se situasen cerca de sus casas y campos), y ellas mismas cocinaban la comida y alimentaban a los niños desnutridos.

Para entender el fundamento por el que se eligieron los alimentos para el programa de nutrición, es importante comprender que la causa principal de desnutrición es la deficiencia energética, no la falta de proteínas. Esto es así porque los niños se alimentan típicamente de un atole aguado con una base de cereales sin refinar o raíces. Sus estómagos se llenan antes de conseguir suficientes calorías para cubrir sus necesidades. Normalmente, esas dietas poseen una energía bruta de l kcal/g (4.2 kJ/g). Esto significa que un niño de 1 año tendría que comer 1 kg. de comida cada día simplemente para cubrir sus necesidades energéticas, que es entre dos y tres veces la cantidad que debe comer un niño inglés de su misma edad. Estos alimentos voluminosos de baja energía, cuando se dan en comidas infrecuentes, resultan en una ingesta insuficiente de energía por parte de los niños. Esto conduce a una deficiencia secundaria de proteínas, pues el niño quema sus proteínas ante la falta de otras fuentes de energía adecuadas.

Teniendo esto en cuenta, el programa hizo hincapié en suplementos preparados con alimentos locales energéticos y de uso común. Se ofrecía una comida diaria -basada en maíz, frijoles, maníes y aceite- que proporcionaba más o menos la mitad de la energía diaria requerida por los niños de uno a tres años, y hacia una tercera parte de las necesidades energéticas de los niños de tres a cinco años. El resto de las necesidades nutricionales de los niños les eran suministradas por sus padres o por la comunidad.

El primer puesto de alimentación se abrió en enero de 1981, y durante los siguientes tres meses se establecieron puestos de alimentación por todo el país. El número de niños registrados subió de 5.824 en enero a 56.200 en marzo. Llegó a alcanzar los 95.988 en mayo, con cerca de 2000 puestos de alimentación, y cayó gradualmente hasta 57.556 en agosto. El control del peso y la medición de los niños registrados por las madres se realizaba periódicamente en los puestos de alimentación, asegurando la continuidad del proceso.

Educación nutricional a largo plazo

Cartel que dice: «Sadza solo no es suficiente.» «Añádale cacahuetes, frijoles y aceite.»En los puestos de alimentación, así como en instalaciones sanitarias, se exhibió y discutió un cartel informativo en lenguas locales (y en inglés). El cartel, donde se lee «añada al Sadza cacahuetes, frijoles y aceite» ayudó a reforzar el mensaje de que alimentos muy energéticos que podían ser cultivados localmente proporcionarían a los niños comida nutritiva si se añadieran a la comida principal de atole de maíz. (Sadza es una papilla hecha cociendo harina de maíz con agua.) Así, este esfuerzo fomentaba una mayor autosuficiencia, reafirmando el valor de los alimentos locales.

Las discusiones sobre el cartel ayudaron a influir en las ideas de la gente respecto a la nutrición. Se reemplazó la vieja concepción de «tres grupos de comida» por un mensaje mucho más útil para suministrar una dieta más rica en energía. Esta nueva información, más apropiada, evidenció tener un gran impacto sobre la salud nutricional de los niños, incluso después del declinar del programa.

El Programa fue evaluado en l981. Los niños del programa fueron pesados y comparados con niños de edades similares que vivían en la misma zona y no habían estado en el programa. Por término medio, los niños que acudieron al programa ganaron peso al doble de velocidad que los demás niños. Los niños que habían acudido a 30 o más comidas ganaron peso con un índice tres veces mayor que los niños mejor nutridos que no habían participado en el programa.10 Muchos niños finalizaron el programa cuando las circunferencias de sus brazos aumentaron significativamente y sus familias tenían comida suficiente en casa.

Durante la evaluación, la mayoría de las madres contaron que la salud de sus niños había mejorado, y por eso les encantaron los mensajes educativos. De cualquier modo, la producción y el uso casero de alimentos variaba mucho. Aunque algunas familias cosechaban cantidades considerables, otras tenían muy poco. De forma significativa, el porcentaje de padres y madres que manifestaron su deseo de cultivar cacahuetes en la siguiente estación de cultivo se incrementó desde un 48 a un 80 por ciento.11 Muchos expresaron su deseo de participar en la expansión del programa hacia una fase de producción de alimentos (una posibilidad que había sido considerada al principio, cuando se eligieron los alimentos suplementarios).

Producción local de comida suplementaria

La intención de la fase de producción de alimentos suplementarios del programa fue pasar de la ayuda y la educación a la producción local. A través de debates en las comunidades, se acordó que deberían establecerse terrenos comunales de cultivo. Las cosechas de estas tierras irían a centros de preescolares que, si no existían ya, deberían construirse al lado de estos terrenos. Se calculó que aproximadamente media hectárea de tierra podría producir suficientes cacahuetes para proveer a 70 niños con 30 gramos de cacahuetes al día (suministrando unas 280 kilocalorías), dejando un diez por ciento para sembrar en la siguiente estación. La tierra elegida para este propósito, tomada de tierras comunales de pastoreo, fue asignada por las autoridades del gobierno local. El comité del programa nacional de alimentación proporcionó la semilla inicial y el abono. Estas decisiones comunitarias fueron posibles porque la movilización popular durante aquel periodo de la historia de Zimbabue influyó de manera importante en la concepción del desarrollo y los programas en el ámbito nacional y local.

Debería subrayarse que la comida cultivada para los centros de preescolares no pretendía cubrir todas las necesidades dietéticas de los niños. Más bien, pretendía ser un suplemento para aquellos niños cuyas necesidades alimenticias no podían satisfacerse de otra manera. El resto de la comida de los niños era suministrada por los padres o a través de un tributo que se habían autoimpuesto los miembros de la comunidad. Este funcionaba como una especie de impuesto progresivo determinado por la comunidad para asegurar que esos niños tuviesen comidas adecuadas.

A través de esta iniciativa de cultivos comunales, la gente más débil de la comunidad era ayudada por los miembros más fuertes, que cultivaban con ellos, y por el soporte técnico suministrado por los trabajadores del ministerio de agricultura. Aunque casi todos los grupos cultivaban cacahuetes, algunos optaron por mayor diversidad, incluyendo cosechas de maíz y frijoles.

En algunas áreas, los centros de preescolares adyacentes a las tierras comunales llegaron a ser puntos de encuentro de la comunidad para actividades relativas al cuidado de los niños. Con el tiempo, muchos de estos centros se convirtieron en completos centros de salud para niños, y formaron parte de la infraestructura usada más tarde para programas de vacunación.

Hacia 1983-84 había 292 unidades de producción de comida suplementaria en 31 distritos. Por desgracia, a causa de una sequía severa y recurrente, muchas de éstas se frustraron. Sin embargo, la infraestructura existente facilitó la rápida llegada de ayudas. (Otra vez en 1991 y 1992, cuando la peor sequía que se recuerda golpeó Sudáfrica, fue memorable ver cómo esta infraestructura para alimentación suplementaria, que se había creado 10 años antes, se revitalizaba en unas cuantas semanas. Esto ocurrió aún cuando la ayuda externa para el programa había sido retirada a finales de los 80.)

A finales de los años 80 había entre 2000 y 3000 parcelas para cultivar comida suplementaria, distribuidas por las ocho provincias de Zimbabue. En algunos distritos esta programación ha sido altamente exitosa, siendo atendida toda la población infantil en grandes áreas. Quizá el mejor ejemplo está en el área de Musami, en el distrito de Murehwa, a unos de 80 Km. de Harare, donde había cerca de 50 parcelas de producción de comida y centros de preescolares asociados. Se producía maíz, cacahuetes y frijoles, y en varios centros existía un excedente incluso después de haber hecho el reparto a todos los niños preescolares y la retención para la siembra.

En Musami estos centros servían no sólo como centros de actividades y cuidado diario para todos los niños en edad preescolar, sino también como puntos de información para los servicios de salud. Cada mes se realizaban vacunaciones, educación para la salud y control del crecimiento. Los registros guardados en el Hospital de la Misión de Musami revelaron que la prevalencia de desnutrición infantil en las áreas del programa bajó notablemente desde principios de los 80, y era considerablemente menor que el promedio nacional.

La ayuda de emergencia, que daba importancia al uso de alimentos de la zona, evolucionó hacia un programa nutricional a largo plazo.

Impacto sobre la salud de los niños

Observando de forma global los estudios de Zimbabue, las tendencias de la mortalidad infantil y la desnutrición durante los años 80 muestran una discrepancia reveladora. Desde 1980 hasta 1988, la tasa de mortalidad infantil se rebajó a la mitad (de 110 a 53 por 1000), un logro asombroso. Asimismo, el porcentaje de niños pequeños depauperados (con desnutrición aguda: muy bajo peso con relación a su altura) cayó de manera impresionante (desde un 17,7% a un 1,3%). Sin embargo, el porcentaje de niños empequeñecidos (de baja estatura, con desnutrición crónica) permaneció desproporcionadamente alto (habiendo descendido sólo desde el 35,6% en 1982 hasta el 29% en 1988).

Los datos de Zimbabue, aunque imprecisos, sugieren una marcada divergencia entre los indicadores de mortalidad por una parte, y los indicadores de nutrición a largo plazo (empequeñecimiento) por otra.

La caída de la mortalidad probablemente se debió al aumento de la ingesta energética y a la reorganización de la atención de salud, y especialmente al gran aumento de la cobertura vacunal, la TRO y, más tarde, al tratamiento de la malaria y la neumonía. Asimismo, los programas de ayuda a la alimentación infantil, que crecieron hacia una iniciativa amplia de atención de salud y producción de alimentos, ayudaron a compensar parcialmente los efectos adversos de las sequías, la recesión y las políticas de estabilización. Sin embargo, como la recesión y la estabilización económica redujeron los ingresos reales de un gran número de familias, incluso unos servicios de salud y programas de alimentación relativamente amplios no pudieron compensar los efectos de la creciente pobreza y la dificultad para obtener comida suficiente.

Conclusión

El Programa de Alimentación Suplementaria para Niños de Zimbabue es un ejemplo de las maneras que un gobierno relativamente progresista tiene de ayudar a iniciar un programa liberador basado en la comunidad, que beneficie preferentemente a los más necesitados. Las fuertes decisiones de la comunidad fueron posibles porque la movilización popular durante aquel periodo consiguió influir sobre la concepción del desarrollo tanto a escala nacional como local.

Al evaluar el efecto global del programa, debemos considerar muchos factores. Como intento de ayuda inmediata, ciertamente tuvo sus beneficios. Pero, lo que es más importante, como planteamiento más abierto de base comunitaria, ha habido beneficios a largo plazo que han perdurado más allá de sus contribuciones originales al sistema. Los aspectos de educación y producción del programa continúan promoviendo una mejor nutrición y salud para los participantes de estas comunidades.

Sin embargo, aunque es tan importante como estas mejoras, todavía no se ha hecho frente a la gran cuestión de la injusticia social (incluyendo la persistente mala distribución de la tierra) y los crecientes apuros económicos, que ponen en riesgo a los niños de estas familias. Los Programas de Ajuste Estructural de los años 90 y la imposición de cobros a los usuarios para muchos servicios de salud, no han hecho más que sumarse a la carga de las familias pobres y han anulado parcialmente las iniciales mejoras en la salud y la nutrición de los niños.

 


*Un acre equivale a 4047 m2, o 0,4047 hectáreas.

**Rhodesia era el nombre anterior de Zimbabue, antes de su independencia en 1980.


Copyright © 2000 David Werner, David Sanders, Jason Weston, Steve Babb y Bill Rodríguez
Traducción: Carmen Mª Muñoz Trujillo
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Última actualización: domingo, 13 de febrero de 2000

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