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CONCLUSIÓN A LA PARTE 2

Entre las explicaciones oficiales del escaso impacto de las iniciativas dominantes de TRO se encuentran: poca aceptación por los usuarios, deficiente educación sanitaria, marketing social inadecuado, dificultades en la producción y suministro de los sobres de SRO, etc. Pero, como hemos visto, los problemas son más básicos.

Uno de los problemas es la idea de que una medida tecnológica puede resolver una enfermedad tan profundamente enraizada en las desigualdades económicas y sociales. Otro problema ha sido el haber dado más importancia al producto que al proceso: comercializar sobres de SRO en lugar de facilitar el uso inteligente e informado de preparaciones caseras. El producto ha sido empaquetado y promocionado como una «medicina milagrosa», creando así falsas expectativas y disminuyendo los esfuerzos para buscar alternativas más baratas, y potencialmente más eficaces, de fabricación casera. Las familias son incitadas a malgastar sus limitados recursos económicos para comida en un producto fantástico, medicalizado y (para la mayoría de las diarreas) innecesario. Así, la TRO -cuando no se introduce de forma liberadora- puede suponer un déficit adicional en la nutrición de unos niños ya bastante desnutridos. Por último, pero no menos importante, la tecnología de las SRO -como las demás intervenciones en pro de la Supervivencia Infantil- fue desarrollada de forma selectiva y desde arriba. Se han hecho pocos esfuerzos por dotarla de un enfoque integral para resolver las causas subyacentes de la muerte por diarrea: la desnutrición y la pobreza extrema.

Nuestra tesis es que el fracaso de la TRO en cumplir sus expectativas se basa sobre todo en el hecho de que el poder de decisión sobre la TRO está concentrado en pocas manos. A pesar de la buena voluntad de muchos de ellos, el clima social conservador y las malas condiciones económicas de los años 80 llevó a muchos responsables de política sanitaria a cambiar el enfrentamiento con el injusto orden mundial por un intento de mitigar sus efectos.

Involucrar plenamente a los menos favorecidos en la planificación y ejecución de las iniciativas de salud y desarrollo que les afectan no es sólo un imperativo ético, sino pragmático. Es un paso crucial en el proceso de liberación, democratización e igualdad, que es la clave del verdadero desarrollo y la salud para todos.

En la Parte 3 intentaremos situar desde una perspectiva histórica la actual atmósfera política que dicta las políticas sanitarias y los modelos que determinan la falta de salud. También veremos las formas mediante las cuales tres industrias multinacionales -productoras de sucedáneos de leche materna, farmacéuticas y de armamento- contribuyen a la mala salud en el Tercer Mundo y, de forma particular, a la alta mortalidad infantil por diarrea.


Un hombre ofrece líquido de rehidratación a su niño con cuchara


Copyright © 2000 David Werner, David Sanders, Jason Weston, Steve Babb y Bill Rodríguez
Traducción: Rafa Pardo de la Vega
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Última actualización: domingo, 13 de febrero de 2000

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