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De la Atención Sanitaria Rural a la Lucha por la Tierra y la Justicia Social:

Un ejemplo desde México
(Esta página está adaptada de un capítulo del libro de HealthWrights, Questioning the Solution: The Politics of Primary Health Care and Child Survival).

Proyecto Piaxtla

El Proyecto Piaxtla de México Occidental es un programa rural de atención sanitaria desarrollado enteramente por campesinos locales. Nombrado así por un río cercano y localizado en las colinas de la Sierra Madre, Piaxtla comenzó hace 30 años para servir a una región grande, escarpada y con la población muy diseminada en el estado de Sinaloa. Hasta hace poco el área sólo estaba atravesada por senderos y caminos muleros. El programa tiene su base en Ajoya, la mayor aldea (1000 habitantes) en el área de cobertura de Piaxtla. David Werner, autor de Donde No Hay Doctor, ha estado involucrado en este programa como consejero y colaborador desde su inicio.

Cuando el programa empezó en 1965, las "enfermedades de la pobreza" dominaban la escena sanitaria. Uno de cada tres niños morían antes de alcanzar los cinco años de edad, principalmente por diarreas y enfermedades infecciosas combinadas con la desnutrición crónica. Siete de cada diez mujeres estaban anémicas, y una de cada diez moría durante o tras un parto.

Esta situación adversa tenía en gran parte su origen en la desigual distribución de la tierra, la riqueza y el poder. La mayoría de los campesinos poseían un poco o nada de tierra, y la que poseían era de mal calidad. En cambio, un puñado de familias ricas poseían grandes extensiones de tierra fértil junto al río, tenían grandes manadas de ganado y eran muy ricos. Estas pocas familias ricas controlaban por completo el consejo municipal de Ajoya. Repetidamente bloqueaban cualquier intento de los granjeros pobres por organizarse o exigir sus derechos constitucionales, recurriendo a la violencia cuando pensaban que era necesario para mantener su posición dominante.

La distribución de la tierra ha sido desde siempre una cuestión crucial. La Revolución Mexicana de 1910 fue en gran parte desencadenada por las políticas feudales sobre la tierra del dictador convertido a presidente Porfirio Díaz, quien había concedido enormes extensiones de tierra a sus compinches ricos. Puesto que las mejores tierras habían quedado concentradas en gigantescas plantaciones o latifundios, los campesinos sin tierras tenían pocas opciones. Tanto si trabajaban para los poderosos terratenientes como siervos o arrendatarios, como si se retiraban a las colinas para cultivar escasas cosechas en las empinadas pendientes usando técnicas de cortar-y-quemar, de cualquier manera la supervivencia era difícil.

En la Revolución Mexicana --al grito de "¡Tierra y Libertad!"-- los campesinos sin tierra de todo el país se unieron tras líderes populares como Pancho Villa y Emiliano Zapata. Al final, el dictador Díaz fue derrocado y una nueva Constitución revolucionaria fue redactada.

En el corazón de esta Constitución Mexicana estaba, hasta hace poco, su legislación de reforma agraria, la cual incluía el famoso sistema ejido. Según este sistema, un grupo de aldeas podían unirse para formar un ejido o tierra de posesión comunal. La tierra era dividida equitativamente entre todas las familias. Cada familia recibiría un título provisional para su parcela, y podían labrarla y sacar provecho a su elección. Pero en último término, la propiedad permanecía en el ejido. La familia no podía vender su parcela ni hacerla embargar por impago de deudas. Esto protegía a los pequeños granjeros de perder su tierra. Para prevenir aún más el retorno a las grandes plantaciones, fueron puestos límites legales al tamaño de las propiedades.

Algunos analistas sociales dicen que el sistema ejido contiene lo mejor de la Derecha y la Izquierda política, animando la iniciativa personal y la alta producción de la propiedad privada, mientras garantiza la equidad en el uso de la tierra que pretende el socialismo. Sin embargo, el sistema ejido ha funcionado mejor en la teoría que en la práctica. Desde la Revolución Mexicana, el mayor problema ha sido la corrupción institucionalizada. Aunque la Constitución requiere un sistema democrático multipartidista, durante 60 años un único partido político --el Partido Revolucionario Institucional (PRI) respaldado por las fuerzas militares y policiales-- se ha mantenido en el poder. A pesar de incrementar las desigualdades y privaciones de los pobres, se ha aferrado al poder recurriendo al fraude electoral, la intimidación, la tortura y el asesinato estratégico de los líderes en derechos humanos. La muerte de periodistas independientes ha sido irónicamente llamada "la última forma de censura."

Bajo un régimen tan corrupto, tanto el sistema ejido como las leyes que limitan el tamaño de las propiedades sobre la tierra han fallado con frecuencia en proteger los derechos de los pequeños campesinos. Los ricos y poderosos sobornan rutinariamente a los oficiales gubernamentales para romper las reglas y silenciar a los que protestan. Sin embargo, los estatutos de la reforma agraria de la Constitución mexicana han, hasta hace poco, proporcionado una base legal y moral por la cual los agricultores pobres podían organizarse para defender sus derechos revolucionarios de Tierra y Libertad.


La Evolución de Piaxtla: de la Atención Curativa a la Acción Social

En este ambiente, las estrategias del Proyecto Piaxtla para mejorar la salud evolucionaron en tres fases. En su fase más temprana no trataba cuestiones políticas, sino que se centraba en la atención curativa, la necesidad más inmediata de la población. Los promotores de salud de los pueblos eran entrenados usando métodos participativos y aprendiendo con la práctica, y se hicieron relativamente competentes en el tratamiento de enfermedades y lesiones comunes. Pero al transcurrir el tiempo, el equipo de salud y los campesinos a los que servían se dieron cuenta que las mismas lesiones y enfermedades volvían a aparecer. Como respuesta, fueron gradualmente cambiando el enfoque del programa a medidas preventivas y promocionales como inmunizaciones, letrinas o sistemas de agua. Como resultado, durante esta segunda fase del programa, ciertas enfermedades se hicieron menos comunes y la salud mejoró notablemente. Pocos niños morían de tétanos o tos ferina, y pocos niños quedaban discapacitados por la polio o complicaciones del sarampión. Sin embargo, muchos niños y mujeres aún estaban desnutridos y enfermos, sobre todo en los años de malas cosechas. La Tasa de Mortalidad en menores de cinco años permanecía alta, especialmente entre los niños de familias pobres, que estaban sin tierra, mal pagados, mal atendidos y aventajados de muchas maneras por una pequeña minoría con tierra, salud y poder. Así el objetivo principal del programa cambió de nuevo: esta vez la acción organizada para defender los derechos y necesidades básicas de la gente. De esta forma, el programa de salud rural evolucionó de la atención curativa a las medidas preventivas y promocionales y a la acción sociopolítica.

El cambio de rumbo del programa de las medidas sanitarias más convencionales a la acción organizada fue en parte el resultado de una aproximación a la educación sanitaria centrada en el que aprende y basada en el descubrimiento. Los talleres dirigidos por promotores de salud con campesinos, madres o escolares partirían de un "análisis de la situación" o "diagnóstico comunitario" en los cuales los participantes identifican y discuten problemas relacionados con la salud en su comunidad y cómo esos problemas se interrelacionan. Más que observar la muerte de un niño como si tuviera una única causa (como una diarrea), aprenderían a explorar la cadena de causas que llevan a la muerte de ese niño. Los eslabones serían identificados como biológicos, físicos, culturales, económicos y políticos, o (en términos más simples) teniendo que ver con gusanos y gérmenes, cosas, costumbres y creencias, dinero y poder.

En las primeras fases del programa, cuando el enfoque era principalmente curativo y preventivo, los eslabones que la gente identificaba en la cadena de causas tendían a ser sobre todo biológicos, físicos y culturales. El rastreo hacia atrás de la cadena de la muerte de un niño por diarrea podría haber incluido muerte, deshidratación, diarrea, infección de tripa, gérmenes llevados de las heces a la boca, y falta de letrinas, de higiene y de agua adecuada. Pero cuando la gente empezó a explorar más allá, las cadenas de causas que describían tendían a incluir más eslabones económicos y políticos. Para la muerte por diarrea, la cadena incluiría ahora: muerte, brotes frecuentes de diarrea, desnutrición, comida insuficiente, falta de dinero, padre arrendatario, buenas tierras acaparadas por unos pocos hombres ricos, no-aplicación de las leyes sobre reforma agraria, sobornos a los oficiales del gobierno, corrupción institucionalizada, ausencia de democracia participativa, insuficiente organización y acción del pueblo. Tras ser definidos los problemas comunes y las causas raíz, el grupo exploraría posibles soluciones. A veces esto se hacía a través de cuentos, de juegos de rol, o --para involucrar a una audiencia más amplia-- mediante representaciones públicas de "teatro campesino". Finalmente, cuando el grupo estaba de acuerdo en que las circunstancias y el momento eran los adecuados, se desarrollaba una estrategia de acción.

Acciones para defender la salud y los derechos de los menos aventajados

Al mirar los promotores de salud y la comunidad más allá en las causas subyacentes de la salud pobre, empezaron a mirar maneras con las que, mediante acciones colectivas, pudieran romper algunos de los eslabones en la cadena de hechos que llevan a la enfermedad y a la muerte. Empezaron con algunos de los eslabones sobre los que pensaron que sería más fácil hacer algo a escala local, y que conllevaban menos riesgo de respuesta violenta por las estructuras de poder. Sin embargo, pronto descubrieron que cualquier intento por parte de los pobres para corregir las desigualdades en el status quo podía precipitar una respuesta de mano dura de los que están en situación de privilegio.

Las primeras acciones organizadas a través del Programa de salud Piaxtla se relacionaron principalmente con los modos en que los campesinos pobres eran sistemáticamente engañados, maltratados o explotados. Algunas de las actividades iniciadas para afrontar estas cuestiones incluían:

Describiremos a continuación algunas de estas iniciativas.

El Banco de Maíz Dirigido por los Campesinos

Una de las primeras y más utilizadas formas de explotación a la que los pequeños campesinos decidieron hacer frente fue el sistema usurario de préstamo de maíz de los terratenientes. Al empezar la temporada de siembra (los monzones de verano) las familias pobres solían haber agotado sus reservas de maíz y se veían obligados a pedir prestado algo a sus vecinos ricos. En la cosecha, seis meses después, los campesinos pobres debían entregar tres sacos de maíz por cada uno prestado. Tras el pago, a muchas familias apenas les quedaba grano. Si no eran capaces de devolver la deuda, sus acreedores embargaban sus posesiones, con frecuencia colocando a las familias pobres en la indigencia absoluta. Muchos eran forzados a dejar la agricultura y emigrar a los barrios de chabolas de las ciudades en busca de trabajo. (Esta clase de éxodo de las áreas rurales por los campesinos privados de tierra ha provocado una dimensión completamente nueva de problemas sanitarios urbanos que ponen aún más en peligro el bienestar y la supervivencia de los niños; vea Questioning the Solution: The Politics of Primary Health Care and Child Survival, página 77.)
Representación de teatro campesino que muestra la usura de los terratenientes ricos en los préstamos de maíz

Para combatir este explotador sistema de préstamos, el equipo de Piaxtla ayudó a los campesinos pobres a montar un banco cooperativo de maíz. Este banco cargaba un interés mucho más bajo que los granjeros ricos, y el interés recogido era usado para incrementar la capacidad de préstamo del banco. Este programa de préstamo controlado por la comunidad acabó extendiéndose a cinco aldeas. Ayudó a mejorar la posición económica de las familias más pobres, y con ello su nutrición y salud. También fomentó una mayor cooperación y responsabilidad entre los pequeños campesinos, ayudándolos a desarrollar habilidades organizativas, administrativas e incluso contables. Y lo que es más importante, la gente empezó a ganar confianza en su habilidad para mejorar sus situaciones. En el transcurso del establecimiento de los bancos cooperativos de maíz, los campesinos aprendieron a luchar por sus derechos. En unos pocos años, en Ajoya y las comunidades a su alrededor, la organización de campesinos pobres se hizo tan grande y fuerte que empezó a romper el control que las pocas familias ricas tenían sobre el consejo municipal.

El Programa Cooperativo de Vallado

El siguiente problema que los campesinos pobres afrontaron para mejorar su base económica fue encontrar una forma rentable de mantener el ganado de los campesinos ricos fuera de sus campos de maíz en las laderas de las montañas para que no se comieran sus cosechas. Entre los campesinos más pobres se encuentran los que plantan en las empinadas laderas por el método de segar y quemar. Cada año talarían una nueva parcela de tierra y la vallarían para evitar que el ganado de los ricos no se comiera la cosecha. Para comprar alambre de vallar, tenían que pedir un préstamo a los ganaderos ricos. Como pago, se veían obligados a concederles el derecho a pastar en la tierra que habían limpiado, vallado y cosechado. De esta forma, los ganaderos conseguían nuevas zonas de pasto taladas, valladas y sembradas de forraje con el único coste del alambre.

Tras discutir y analizar las implicaciones de esta situación en el bienestar de la gente, el equipo de salud de Piaxtla, junto a los miembros de la organización de pequeños granjeros, empezó a explorar posibles soluciones. Organizaron a los campesinos pobres para que se unieran y vallaran entre todos una ladera entera. Dentro de este gran cercado, todos podrían sembrar sus pequeñas parcelas de tierra. Para comprar la gran cantidad de alambre de espino necesaria, el equipo de salud consiguió dinero adelantado de una organización no gubernamental. Una vez que el proyecto de vallado se completó, cobrando a los ganaderos ricos por los derechos de pasto, los campesinos pobres fueron capaces de devolver el préstamo para el alambre en dos años. Desde entonces, las tasas por pastar produjeron ingresos que podrían ser usados para la comida y las necesidades sanitarias de sus familias.

Cuando el primer grupo de campesinos pobres tuvo éxito en devolver su préstamo, el mismo dinero fue prestado a otro grupo. A través de este fondo rotatorio, un número creciente de campesinos se hicieron más autosuficientes. La distancia en salud y poder entre ricos y pobres se acortó algo, y la salud de algunos de los niños más pobres comenzó a mejorar.

A través de éstas y otras acciones organizadas, la gente empezó a ganar confianza y experiencia de la fuerza a través de la unión. Este proceso de fortalecimiento se demostró contagioso y pronto las comunidades vecinas empezaron a unirse a la informal pero cohesionada organización de campesinos pobres. Al crecer el número y la solidaridad de los campesinos, ellos y su equipo de salud comenzaron a combatir cuestiones más grandes y potencialmente más peligrosas.

Las Mujeres se Unen contra las Borracheras de los Hombres

Las mujeres de Ajoya y el área circundante empezaron a descubrir y ejercitar su poder. Una forma como lo hicieron fue asumir una acción colectiva para hacer frente al problema del abuso de alcohol por los hombres. Ésta había sido de largo una causa fundamental de violencia doméstica e interpersonal en la región, frecuentemente con las mujeres y los niños en el extremo que la recibía. Además de violencia física directa, el hábito de beber de los hombres también dañaba indirectamente la nutrición y la salud de niños y mujeres, porque los hombres solían comprar alcohol con el dinero necesario para alimentar a sus familas.

En otros tiempos habían existido varios bares en Ajoya, pero muchos años antes habían sido oficialmente cerrados por la violencia debida al alcohol. Durante unos veinte años la aldea estuvo libre de bares, aunque continuaban algunas ventas ilegales de alcohol. En 1982 el hijo del presidente municipal anunció que iba a abrir una cantina en Ajoya como un negocio particular.

Con la ayuda de los promotores de salud de Piaxtla, las mujeres se organizaron para luchar contra esto. Montaron una representación pública de teatro campesino dramatizando cómo los hábitos de bebida de los hombres llevaban la desgracia a mujeres y niños. Todos los papeles fueron interpretados por mujeres y niños, con las mujeres ataviadas con pantalones y mostachos para representar los papeles de hombres. La obrilla representaba cómo, si trabajaban juntas, las mujeres podrían hacer algo sobre este "problema de hombres".
Teatro campesino: las mujeres imitan el comportamiento de los hombres al beberTeatro campesio: "Mujeres unidas para acabar con las borracheras"Como respuesta a la obra de teatro y otras actividades de concienciación, las mujeres de Ajoya actuaron unidas para protestar contra la apertura del bar. Como resultado, algunos promotores de salud que habían ayudado a organizarse a las mujeres fueron encarcelados. Pero las mujeres mantuvieron una concentración de protesta en la cárcel hasta que el último promotor de salud fue liberado. A continuación, convencieron a varios periódicos de que publicaran editoriales criticando el uso por el presidente municipal de un cargo público para favorecer intereses de negocios particulares. Las mujeres tuvieron finalmente éxito en bloquear la apertura del bar, y pronto grupos de mujeres de todo el estado estaban haciendo protestas similares y cerrando bares locales.

La Ocupación y Redistribución de Grandes Posesiones de Tierra

Tras ganar mayor confianza, habilidades organizativas y unidad a base de combatir otros problemas, por fin los campesinos pobres estaban preparados para afrontar el problema más básico que contribuía al hambre y la mala salud: la desigual distribución de las tierras de cultivo fértiles ribereñas. Empezaron a ocupar y cultivar sistemáticamente algunos de los latifundios de las familias ricas --tierra a la que sabían que tenían derecho constitucional. Dividieron la tierra de forma justa y entonces reclamaron títulos de tierra ejidales al gobierno. Cuando las autoridades estatales ignoraron sus peticiones, los campesinos pobres enviaron un comité al Ministro de Reforma Agraria en Ciudad de México. Los campesinos insistieron hasta que por fin los funcionarios cedieron y ordenaron a la autoridad del estado que concediera títulos a las reclamaciones de los campesinos pobres.

Hasta la fecha, los campesinos han reclamado, ganado título legal y distribuido casi la mitad de las tierras ribereñas locales. Para incrementar la producción de comida, adquirieron bombas de agua y empezaron a irrigar la tierra durante la estación seca. Esto les permitió recolectar dos cosechas al año en vez de una. Como resultado, sus familias pudieron comer mejor, ganar nuevos ingresos vendiendo algo de lo que producían y ahorrar algo de dinero para urgencias médicas y otras necesidades.

El impacto que estas acciones hacia una mayor justicia --entre ricos y pobres y entre hombres y mujeres-- ha tenido sobre la salud ha sido significativo, sobre todo para los niños. Cuando el programa dirigido por campesinos empezó en 1965, la Tasa de Mortalidad en Menores de Cinco años en este área montañosa estaba en torno a 340 por mil. Hoy ha descendido a entre 50 y 70 por mil. Y lo que es igualmente importante, hay ahora muchos menos niños desnutridos, enfermizos y poco crecidos. Hay más jóvenes sanos, bien crecidos y rebosantes de energía y vida.

Indudablemente, diversos factores han contribuido a la impresionante caída de la mortalidad infantil. La mayoría de familias están de acuerdo en que el programa de salud Piaxtla ha jugado un papel clave en la mejora de la salud y el descenso de la mortalidad infantil. Pero si usted pregunta "¿Qué acciones trajeron las mejoras más grandes?" pocos le diran que fue la medicina curativa o preventiva. Muchos mencionarán la acción organizada para reclamar sus derechos sobre la tierra. La mayoría de las familias se dan cuenta de que la principal razón por la que muchos de sus niños solían enfermar y morir era que habitualmente no conseguían comer lo suficiente. Con sus esfuerzos colectivos para montar un banco de maíz controlado por los labradores y el programa cooperativo de vallado, para combatir el excesivo uso del alcohol y, sobre todo, para una más justa distribución de las mejores tierras, las familias de la aldea habían sido capaces de aumentar su base económica y poner más alimentos sobre la mesa. En conjunto, habían ganado mayor control sobre su salud y sus vidas a través de la acción cooperativa.

Desde los primeros años del programa sanitario, había habido un cambio visible en el poder a nivel local. En los primeros años, las reuniones del consejo de la aldea habían estado fuertemente controladas por unos pocos barones fuertes y los propietarios de ganado, pero al ganar los pobres en fuerza y unidad, los pocos hombres ricos que antes dominaban las decisiones se encontraron tan faltos de poder que apenas asistieron a las reuniones sobre el ejido. Superados en número, ya no podrían cambiar más votos amenazando con desalojar arrendatarios o negarles los préstamos. De esta forma, la lucha por la salud en la zona, que se había convertido en una lucha por tierra y libertad, también llevó a una comunidad más democrática y equitativa con mayor responsabilidad en sus líderes.

Sin embargo, el proceso se quedó localizado e incompleto. Los campesinos se dieron cuenta de que para que las mejoras en salud fueran preservadas, se necesitaría ocupar y redistribuir más tierra fértil: no sólo en el valle Piaxtla sino en todo el país.

Por supuesto, esta lucha por la tierra, la libertad y la salud en Sierra Madre no fue un hecho aislado. En muchas partes de México, grupos de base estaban empezando a organizarse y a exigir sus derechos. Al crecer estos grupos en número y en fuerza, se hicieron más frecuentes y represivos los intentos de silenciarlos. En ocasiones, fueron encarcelados promotores de salud de Piaxtla; y en un programa al que el equipo de Piaxtla había ayudado a arrancar en el estado vecino de Durango, dos promotores de salud fueron asesinados por la Policía Estatal por organizar a los habitantes del lugar para defender sus derechos de tala. (Una compañía maderera estadounidense había pagado a los líderes corruptos del ejido local por la madera que se cortaba. Cuando los promotores de salud organizaron a su ejido para exigir un reparto justo de ese dinero entre todas las familias, los promotores responsables fueron asesinados por la Policía Estatal).

Como respuesta a esta y otras desgracias, los grupos de base sintieron la necesidad de unirse como autodefensa mutua. Para estabilizar sus pequeñas mejoras, el equipo de salud se unió con otros programas de base para organizar intercambios educativos. Esto les llevó finalmente a formar redes, tanto regionales como nacionales, de programas sanitarios basados en la comunidad, cubriendo México y América Central. Estas redes de trabajo de base comparten la convicción de que la lucha por la salud es la lucha por la liberación del hambre, la pobreza y las estructuras sociales injustas.


Nuevas Amenazas para las Ganancias de los Campesinos:
Libre Comercio y Economía Global

Durante los años 90 un obstáculo nuevo y más grande ha amenazado con dar marcha atrás a los avances en tierra y salud logrados con los años por la iniciativa de Piaxtla. Estas nuevas amenazas no proceden tanto de los niveles locales o estatales como de las fuerzas internacionales y globales. Es una consecuencia del Nuevo Orden Mundial de la posguerra fría con su persuasivo empuje para liberalizar las economías nacionales (ver Capítulo 11). En los años 80, este proceso de liberalización fue puesto en práctica en gran parte en México mediante políticas de ajuste estructural dictadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). En los 90 este orden neoliberal ha ido aún más allá mediante el North American Free Trade Agreement (NAFTA) o Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano, un acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México.

Como preparación para el NAFTA, los Estados Unidos presionaron al gobierno mexicano para que eliminara los estatutos progresistas de reforma agraria de la Constitución mexicana. Argumentaron que esos estatutos --lo primero el límite de tamaño para la propiedad privada de tierra y el sistema ejido que salvaguardaba a los pequeños campesinos de perder sus tierras por ventas a deudas-- son barreras al libre comercio. Puesto que esas cláusulas constitucionales estaban evitando que las empresas agrícolas estadounidenses compraran grandes extensiones de tierra para cultivar hortalizas en invierno para exportar a USA, la Casa Blanca insistió en que la Constitución mexicana debía ser cambiada. Tal y como se presentó, el Presidente Salinas de Gortari estuvo encantado de despojar la Constitución mexicana de sus políticas progresistas sobre la tierra. El partido gobernante (PRI) estaba (y sigue estando) controlado por un poderoso club de burócratas, hombres de negocios, y grandes terratenientes quienes durante décadas han buscado maneras de sabotear los estatutos de la Constitución que fuerzan la igualdad. La presión de los Estados Unidos para el libre comercio proporcionó una excusa perfecta para desmantelar los estatutos revolucionarios que protegían a los necesitados de los codiciosos. Así, antes incluso de que NAFTA fuera aprobada, el Presidente Salinas y su Congreso despojaron a la Constitución mexicana de sus artículos progresistas sobre la tierra. El sistema ejido fue desmantelado y las leyes que limitaban el tamaño de las posesiones fueron derogadas. En realidad, estos cambios regresivos catapultaron a México al sistema feudal prerrevolucionario con sus latifundios.

Para convencer a los campesinos pobres de que aceptaran la castración de su Constitución, la cual podría causar que millones de pequeños campesinos perdieran sus tierras, el gobierno mexicano lanzó una campaña masiva de desinformación contando a los campesinos que, con el final del sistema ejido, por fin serían del todo propietarios de su propia tierra para hacer con ella lo que quisieran. Esta campaña mediática oficial --retransmitida día y noche por radio y televisión-- provocó durante un tiempo la división entre las organizaciones campesinas de todo México. Incluso dentro del programa Piaxtla surgió una división. Algunos granjeros se tragaron el cebo del gobierno y dijeron: "¡Por primera vez la tierra es completamente nuestra!" Pero aquellos que fueron más listos entendieron que, con la pérdida del sistema ejido, los pequeños propietarios de tierra empezarían pronto a perder su tierra, bien vendiéndola en los malos tiempos o siendo confiscada por deudas.

Sin embargo, los cambios constitucionales instigados por el NAFTA han terminado con las reclamaciones legales y la redistribución de los grandes latifundios. Antes de NAFTA, los campesinos de la Sierra Madre podían ocupar con orgullo grandes propiedades como ciudadanos que defendían sus derechos constitucionales. Ahora, bajo la Constitución modificada, si ocupan tierras serían vulgares criminales y serían tratados como tales.

El Libre Comercio en la pobreza, la violencia racial y el SIDA

Los cambios en la Constitución Mexicana como preparación para el NAFTA fueron alentados oficialmente como un paso de progreso hacia el crecimiento y la prosperidad de la economía nacional. Pero muchos analistas sociales predijeron con acierto que esas medidas tendrían unos costos humanos y ambientales devastadores. De hecho, miles de pequeñas granjas están siendo compradas por grandes terratenientes o confiscadas por deudas. La concentración de la tierra de cultivo en unas pocas manos, junto a la avalancha de productos agrícolas de USA libres de aranceles como resultado del NAFTA, han provocado el éxodo masivo de más de dos millones de campesinos sin tierra a los suburbios de chabolas que crecen como hongos en las ciudades, donde han engrosado el número de desempleados que compiten por trabajar. El noviazgo de México con la inversión especulativa extranjera contribuyó al crash del peso a finales de 1994. En los primeros seis meses de 1995, la tasa de desempleo creció a más del doble; más de 1'4 millones de trabajadores mexicanos perdieron sus puestos de trabajo. Sindicatos independientes estiman que el desempleo y el subempleo rondan en 50 por ciento. La inflación alcanzó el 39'91 en Julio de 1994, mientras las ventas de alimentos de primera necesidad disminuían un 25%, un presagio de la desnutrición creciente.

Con tal excedente de personas hambrientas dispuestas a trabajar bajo cualquier condición, los niveles salariales han descendido y la ya mínima capacidad negociadora de los trabajadores organizados ha sido aún más debilitada. La combinación de la caída de sueldos con el desempleo creciente ha supuesto de forma inevitable un alto coste en la salud de la gente, especialmente la de los niños.

A lo largo de la frontera entre USA y México, muchos obreros pobres mexicanos trabajan duramente en las maquiladoras (plantas manufactureras), que ahora suman más de 2.700. Estos establecimientos de sudar emplean a más de 605.000 trabajadores que han huido a las colonias a ambos lados de la frontera en busca de una vida mejor. Incluyendo a las familias de los trabajadores, más de 1'5 millones de personas viven estos barrios de chabolas en las cuales "hay una necesidad acuciante de higiene básica [y que] no tienen agua potable, alcantarillado, recolección de basuras o instalaciones médicas adecuadas. En muchas colonias, la basura es abandonada en vertederos al aire libre o son esparcidos en las calles, atrayendo y multiplicando los insectos y contribuyendo a la contaminación del suelo y las aguas subterráneas."

Mientras la falta de tierra, la enfermedad, la pobreza, la enfermedad y el desempleo aumentaban en México como resultado del ajuste estructural de NAFTA, más y más braceros cruzaban ilegalmente la frontera con Estados Unidos en busca de trabajo. Con el aumento de la competencia por el trabajo y el desempleo en USA, más personas tuvieron que recurrir a la prostitución, trapicheo de drogas y al uso de drogas. Al mismo tiempo, menos inmigrantes ilegales conseguirán la atención sanitaria que necesiten, desde que la nueva legislación está tratando de reducir las oportunidades para los trabajadores indocumentados de recibir servicios públicos de salud. Si, como está previsto, el ejército de USA es reclutado para ayudar a la Patrulla Fronteriza, los niveles de repatriación a México se incrementará a la vez que el número de trabajadores ilegales. Millares de ellos que han adquirido enfermedades de transmisión sexual, VIH y/o drogadicción llevarán a casa sus nuevos sufrimientos con ellos. La incidencia de SIDA en México está empezando a dispararse como lo ha hecho en África. Para los pobres de México, sin embargo, la preocupación por combatir el SIDA está eclipsada en estos momentos por las necesidades más inmediatas de combatir la falta de tierras, el desempleo y el hambre.


En los Estados Unidos, los efectos del NAFTA están precipitando un resurgimiento del racismo y las violaciones de derechos humanos. Como muchas empresas están trasladando sus fábricas al sur de la frontera para aprovecharse de los bajos salarios en México y la debilidad de los derechos y la seguridad de sus trabajadores, miles de trabajadores estadounidenses han perdido sus empleos. Según un artículo del periodista Patrick Buchanan, "En los primeros ocho meses [de 1994], 224 fábricas de USA --una fábrica por día-- despidieron trabajadores o cambiaron su producción al extranjero como consecuencia de NAFTA. NAFTA ha puesto a los trabajadores americanos a competir con 80 millones de mexicanos, que cuestan sólo un 15% de los que cuesta el trabajo en USA." En correspondencia esto, los salarios en USA han seguido cayendo.

Como los trabajadores de USA están poco informados sobre las causas primarias de su pérdida de empleos y caída de salarios, tienden a culpar a la afluencia de latinos de sus apuros económicos. Esto parece haber encendido la chispa de la violencia racial.

A los ocho meses de la aprobación del NAFTA, el Southern Poverty Law Center (Centro Sureño Legal de la Pobreza) informó de que "La hostilidad hacia los inmigrantes y los esfuerzos de los supremacistas blancos para explotar los temores sobre la inmigración están en sus niveles más altos de los años 70, provocando una ola de crímenes violentos dirigida contra cualquiera que sea percibido como "extranjero". Esta paranoia antiinmigración es tan grave que en Noviembre de 1994 los votantes de California --un estado con una gran población inmigrante-- aprobaron la iniciativa llamada "Salvad Nuestro Estado" (Proposición 187). Esta iniciativa draconiana, si es llevada a cabo (está siendo cuestionada su constitucionalidad por las cortes), prohibiría que los niños indocumentados utilizaran la educación pública y los servicios sanitarios (salvo casos de urgencia). Es una descarada violación de la Declaración Internacional de los Derechos del Niño.

La insurrección de Chiapas al rescate


La ratificación de NAFTA tuvo un efecto devastador sobre el Proyecto Piaxtla y las organizaciones de campesinos. Con él llegó el peligro inminente de perder la tierra y los avances sanitarios por los que se había esta luchando los últimos 20 años. Por todo México, grupos campesinos organizaron protestas contra la disolución del sistema ejido y la firma del NAFTA. Pero como siempre, el PRI y el presidente Salinas hicieron oídos sordos.

Sin embargo, a comienzos de 1994 la rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, el estado mexicano más pobre y más al Sur, dio un giro sin precedentes a la situación. La insurrección fue lanzada simbólicamente el 1 de Enero de 1994, el día en que NAFTA entró en vigor. Descrita como "una de las rebeliones campesinas más inesperadas y brillantemente ejecutadas en la memoria viviente", la minirrevolución ha obligado al partido gobernante de México a responder seriamente a las demandas populares de justicia social.

Es demasiado pronto para saber los resultados a largo plazo de esta miniguerra librada por los indígenas más pobres y más explotados de México. Pero como se ven ahora las cosas, la rebelión puede haber hecho más por defender los derechos y la salud de la gente del país que cualquier otro hecho desde la Revolución Mexicana hace 80 años. Para uno, la insurrección de Chiapas ha ayudado al equipode salud de Piaxtla y a los campesinos de la lejana Sinaloa a conservar los progresos de su lucha de 20 años por la tierra y la salud.

Al comienzo de la rebelión Zapatista, el ejército mexicano respondió con castigos colectivos brutales, atacando, bombardeando y destruyendo aldeas indígenas enteras. Pero en toda la nación, la mayoría de los ciudadanos (un 70% del la población según las encuestas) y mucha de la prensa nacional se posicionó con los rebeldes. Las claras peticiones del EZLN de justicia social y derechos sobre la tierra, enunciadas de manera elocuente por el misterioso subcomandante Marcos, tuvieron eco en una corriente de simpatía entre millones de campesinos. Temiendo una posible revuelta nacional (o la pérdida de las cercanas elecciones generales por el PRI), el gobierno mexicano fue obligado a detener al ejército --y finalmente a rendirse a algunas de las exigencias Zapatistas.

Las peticiones Zapatistas demandaban al gobierno que restaurara los estatutos de la Constitución mexicana original de 1917, especialmente aquellas que protegían los derechos de los ciudadanos comunes. Esto incluía tanto la restauración y puesta en marcha de forma honesta del programa de reforma agraria que, debido a la corrupción institucionalizada, nunca había llegado de forma efectiva a la población indígena de Chiapas. Llamaron a la reinstalación del sistema ejido para proteger los derechos sobre la tierra de los pequeños campesinos. Exigieron elecciones democráticas justas y genuinas y el final de la discriminación contra los indígenas y los pobres. Y pidieron un salario mínimo suficientemente alto para que las personas pobres pudieran alimentar a sus hijos y también el final de la corrupción institucionalizada y los sobornos. El EZLN puso claro que no quería tomar el poder y gobernar. Simplemente querían despejarlo, para hacerlo más representativo y responsable del pueblo.

En la mesa de negociación, el Presidente Salinas ofreció el perdón a los Zapatistas si rendían sus armas y detenían la insurrección. Sin embargo, el subcomandante Marcos --con su cara, como siempre, cubierta por un pasamontañas-- replicó públicamente:

¿Por qué tengo que ser perdonado? ¿Qué es lo que me van a perdonar? ¿Por no morir de hambre? ¿Por no haber silenciado nuestra miseria? ¿Por no aceptar sumisamente nuestro papel histórico de ser despreciados y rechazados? ¿Por llevar armas de fuego a la batalla en vez de arcos y flechas? ¿Por ser mexicanos? ¿Por ser ante todo indígenas? ¿Por haber llamado a los mexicanos a la lucha, de todas las maneras posibles, por lo que les pertenece? ¿Por haber luchado por la libertad, la democracia y la justicia? ¿Por no rendirnos? ¿Por no vendernos?

¿Quién debe pedir perdón y quien debe concederlo?

¿Aquellos que durante años y años se han satisfecho en mesas repletas, mientras la muerte se sentaba con nosotros tan habitualmente que al final dejamos de temerla?

¿O debería pedir perdón por la muerte, nuestra muerte, de aquellos que murieron de muertes "naturales" como sarampión, tos ferina, dengue, cólera, tifoidea, tétanos, neumonía, malaria y otras enfermedades gastrointestinales y pulmonares encantadoras? Nuestra muerte --la muerte mayoritaria, la muerte democrática-- muriendo de pesar porque nadie hacía nada, porque la muerte, nuestra muerte, era justo así, sin nadie que ni siquiera los contara, sin nadie que dijera "BASTA YA", que al menos le habría dado algún significado a sus muertes, un significado que nadie jamás les vio, la muerte para siempre, los que están muriendo ahora, pero esta vez para vivir



Entre las diversas concesiones que Salinas hizo al EZLN, al menos dos tuvieron un impacto substancial en la salud de la gente:

Primero, Salinas accedió a un proceso electoral más justo y abierto con mayor responsabilidad de cara al público. Aunque el PRI volvió a ganar las elecciones generales en Agosto de 1994, el proceso electoral está ahora bajo un escrutinio público más crítico, y la posibilidad de un gobierno más representativo y responsable en el futuro se ha incrementado de alguna manera. Los partidos de la oposición ya han ganado elecciones en algunos municipios y estados.

En segundo lugar, Salinas accedió a reinstalar parcialmente la reforma agraria y el sistema ejido que había desmantelado como preparación al NAFTA. Firmó un decreto presidencial por el que los miembros de los ejidos previamente existentes podían votar si mantenían o disolvían su estructura ejidal. El gobierno, por supuesto, continuó su propaganda para inducir a los campesinos a que l os disolvieran. Pero por todo México, muchos pequeños campesinos --inspirados por las claras ideas i justas exigencias del EZLN en Chiapas-- están optando por mantener sus ejidos.

Entre éstas, en la Sierra Madre de Sinaloa, la comunidad de Ajoya y muchas comunidades circundantes han votado con fuerza mantener el ejido. Roberto Fajardo, activista sanitario del Proyecto Piaxtla y líder de la organización de trabajadores del campo, está encantado. Él y otros temían que la lucha por la tierra y la salud de los campesinos durante 20 años había sido perdida de manera irrevocable. Roberto es el primero en reconocer que los "revolucionarios descalzos" de Chiapas han dado una nueva oportunidad a la vida y posibilidades de un futuro más saludable a los niños de la Sierra Madre de Sinaloa.

La Salud Global y en la Aldea son ahora Inseparables

Roberto y sus compañeros campesinos están aliviados porque en su esquina de México los derechos de la gente sobre la tierra han sido, al menos de momento, parcialmente conservados. Saben que el derecho a la tierra es crucial para liberarles del hambre, que es clave para la salud. Aún así, Roberto y el equipo de salud de Piaxtla también se han dado cuenta de que sus progresos son leves. Como muchas comunidades de trabajadores, ha aprendido que las mayores amenazas para la salud están ahora en la escala global. Los pequeños campesinos de la Sierra Madre de México pueden por ahora haber recobrado parcialmente sus derechos. Pero las desigualdades del orden económico mundial persisten. NAFTA continúa en el lugar, ligando a México a los intereses empresariales de los Estados Unidos. Con los aranceles eliminados por el NAFTA, los Estados Unidos están exportando ahora a México toneladas de excedentes de maíz. Subvencionado por el gobierno de USA, el precio de venta de ese maíz es la mitad que el maíz mexicano (aunque el precio de compra no ha bajado para las familias). Incapaces de competir, los innumerables campesinos que están abandonando la agricultura y trasladándose desesperadamente a los suburbios de las ciudades están encontrándose con que, como resultado del mercado competitivo del libre comercio, los precios de los alimentos básicos crecen más que los sueldos.

Muchos promotores de salud, incluido Roberto, ya están padeciendo por NAFTA. Durante 20 años y con un sacrificio considerable, Roberto ha construido poco a poco una pequeña manada de ocho cabezas de ganado. El ganado era una inversión, con cuyas ganancias había planeado enviar a su hijo mayor al colegio y a la facultad de medicina (con la esperanza de que su hijo se convirtiera en uno de esos raros médicos que vuelven para servir a los campesinos). Pero ahora, con NAFTA, la industria cárnica estadounidense está desembarcando ganado cruzado en México a precio de saldo, recortando de esta forma el valor del ganado local. Casi de un día para otro, el precio de venta del ganado de Roberto cayó a la mitad. Así NAFTA se ha llevado los ahorros de toda la vida de Roberto y los sueños de su hijo de la escuela de medicina.

Las cosas aún podrían ser peores. Pierda lo que pierda, Roberto sabe que es relativamente afortunado. Su familia todavía tiene una parcela de terreno para cultivar. Sus hijos por ahora no pasan hambre. Él sabe que millones de familias de México y de todo el mundo están muchísimo peor.

Mientras muchos críticos predijeron los fatídicos resultados de NAFTA, pocos previeron el desplome del peso, que comenzó en Diciembre de 1994, el cual convirtió de repente a México de una exitosa historia de liberalización comercial en un colador económico mundial. Para mantener el lobo lejos de la puerta (y a los inversores extranjeros de perder grandes sumas) México ha pedido prestados billones de dólares al gobierno USA, al Banco Mundial y al FMI, y tiene una línea de crédito por varios billones más. Incluso si el peso es preservado de caer más --y no hay certeza de que esto ocurra-- la carga de la devolución de la deuda, junto a los apuros de la devaluación en sí misma, ha caído pesadamente sobre las espaldas de los pobres, cuyos sueldos reales continúan cayendo.

Para seguir sirviendo a su deuda externa, México ha tenido que reforzar las medidas de austeridad ya exigidas por los programas de ajuste estructural del Banco Mundial (ver Capítulo 11). La población mexicana ya ha sufrido más reducciones en los servicios públicos, mayores descensos en los salarios, subida de impuestos y más tasas por usar la sanidad, la educación y otros servicios sociales. A mediados de 1995 el precio del petróleo subió un 35% y el impuesto federal para las ventas de la mayoría de los bienes ascendió del 10% al 15%.

México es un crudo ejemplo de la tendencia mundial que examinamos en la Parte 3 de este libro. Con NAFTA y otras estrategias de mercado libre diseñadas para favorecer a los privilegiados, la situación de los pobres está empeorando tanto en los países pobres como en los ricos. En 1991, México tenía sólo 2 billonarios. Hoy día tiene 28. Según nuestras fuentes, uno de estos billonarios, Carlos Slim, controla tanta riqueza como 17 millones de sus compatriotas pobres.

Internacionalmente ha habido muchas discusiones de alto nivel sobre los Derechos Humanos Universales: los Derechos de los Niños, los Derechos de las Mujeres, los Derechos de los Pueblos Indígenas, etc. Pero el Nuevo Orden Mundial --encabezado por las instituciones financieras internacionales (el Banco Mundial y el FMI)-- ha negado a la humanidad el más importante de los derechos para todos: el derecho a tener suficiente para comer y, en último término, el derecho a vivir.

Conclusión


Es difícil evaluar el éxito de un programa pequeño de base como el Proyecto Piaxtla --especialmente cuando se trata de medir su contribución al cambio social a largo plazo, que es el principal indicador de salud. Piaxtla y la organización de campesinos pobres que surgió de él han provocado un proceso de fortalecimiento que ha tenido un impacto local limitado pero significativo. La mortalidad infantil ha descendido a un 20% de como estaba cuando el programa comenzó. Pese a la caída de los sueldos reales en México como totalidad, la extrema pobreza en la zona de cobertura del programa es menos corriente de lo que solía ser. El abismo entre ricos y pobres en distribución de tierras, riqueza y poder se ha estrechado substancialmente. Y la elección de la gente al conservar su sistema ejido en el tiempo ayuda a hacer sus progresos en la tierra y la salud más sostenibles.

Pero el equipo de Piaxtla sabe que está jugando con fuego. El gobierno ha hecho varios intentos de cerrar el programa. Miembros del equipo y de la organización de campesinos pobres han sido encarcelados y amenazados. El gobierno también ha intentado sacar a Piaxtla del negocio montando sus propios servicios de salud rivales en la zona (en lugar de poner su atención en las numerosas áreas de México que aún no tienen servicios sanitarios). Paradójicamente, sin embargo, mientras la clínica gubernamental ha debilitado seriamente el servicio sanitario propiamente dicho (que está actualmente en un periodo de confusión) también ha dado libertad a los promotores de salud más motivados para centrarse en afrontar las causas más básicas sociales, económicas y políticas de la falta de salud. En el análisis final, el trabajo del equipo de Piaxtla en esas áreas ha hecho mucho más por reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud de la gente --y en general la calidad de vida-- que lo que habría conseguido sólo una aproximación médica estrecha.

Ahora en los 90, los campesinos reconocen que el futuro es más incierto que nunca. Preveen que las mejorar en salud ganadas con los años de organización comunitaria y lucha pueden ser perdidas mañana debido a las políticas globales conducidas por la codicia. Han visto a la Constitución por la que sus antecesores lucharon ser violada por poderes extranjeros en conspiración con sus propios autoproclamados líderes. Para ellos, el acuerdo de "libre comercio" no es tan libre; les ha costado su tierra, su salud sus derechos humanos más básicos y la dignidad de la autodeterminación. La situación de los campesinos pobres y los trabajadores de México no es una situación aislada. Similares apuros están siendo sufridos por las personas en desventaja en cada esquina del planeta hoy en peligro. La estructura mundial de poder --formada por grandes gobiernos, grandes negocios y las instituciones financieras internacionales-- ha impuesto su Nuevo Orden Mundial en todo el mundo. Ha atado la mayoría de las áreas de producción y desarrollo a un mercado global de una manera en la beneficia a los intereses de los poderosos y debilita el poder de negociación de los pobres. Hoy día ninguna nación --y, de hecho, virtualmente ninguna aldea-- tiene la libertad de la autodeterminación.


Resumen del Impacto en Mexico de NAFTA y los Ajustes Estructurales/Medidas de Austeridad Intensificados tras el Crash del Peso de Diciembre de 1994


 


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Última actualización: 13 de Marzo del 2000